Una villa rural de estilo colonial inglés
Una meridiana, construida en la fachada suroeste, y una fecha: 1833. El paso del tiempo y de las personas la había relegado bajo capas de estuco y pintura. Las reformas de 2025 le han permitido resurgir, y volver a evocar esa indisoluble unión entre tiempo y lugar, entre ciclos solares y ciclos de vida, de la cual la propia casa que hoy alberga a la Asociación es símbolo y testimonio.

Preexistente a la creación del pueblo de Es Castell, y estratégicamente cercana al castillo de Sant Felip – fortificación militar de gran relevancia tanto para los españoles como para los ingleses durante su ocupación de la isla – según algunos la casa fue construida precisamente por los ingleses para alojar a altos oficiales militares. De hecho, no es por casualidad que la gran escalinata y el pórtico de columnas – que adornan la entrada de la casa y que y siguen siendo apreciables hoy en día – están orientados precisamente hacia el castillo, en dirección casi opuesta a lo que es, en cambio, el centro del poder civil y administrativo, es decir, la ciudad de Mahón.
Terminado el dominio inglés, rastros históricos atribuyen la propiedad de la casa al mercader Sanpol, quien hizo construir el torreón para divisar con anticipación sus propios barcos en aproximación al puerto, cargados, según se cuenta, de mercancías de contrabando. Algunas historias transmitidas refieren con certeza la existencia de un túnel secreto, excavado bajo la casa, que llegaba hasta el pequeño puerto turístico de Cales Fonts, para transportar la mercancía lejos de miradas indiscretas.
Concluida la era mercantil, la vocación de la casa se transforma radicalmente. En época contemporánea la casa se abre al público, quedando estrechamente asociada a la socialización y a la diversión. Catalogada desde hace décadas en los registros públicos como vil·la d'esbarjo ("villa de recreo" en catalán), los propietarios y gestores que se suceden hacen de ella un lugar de restauración, música y fiesta. La etapa más icónica y nostálgica para los menorquines que la vivieron se remonta a los años 80, cuando la casa, completamente pintada de amarillo, albergaba un local llamado precisamente El Amarillo, que condensaba la energía festiva y el espíritu anticonvencional que caracterizó la movida española del período de la transición democrática. Entre drag queens y espectáculos de burlesque, la identidad de la casa pasa a ser la de lugar predilecto de la vida nocturna, bulliciosa y contrapuesta a la austeridad de las décadas de la dictadura.
De ahí en adelante, muchos nuevos protagonistas y tantos y diversos usos, pero siempre centrados en la participación colectiva. Varias veces bar, restaurante de cocinas de diferentes países, varios nombres. Hoy nuestra villa es rebautizada como La Meridiana - Casa Italia, en homenaje a esa meridiana "recuperada" que nos permite ubicar históricamente la finca, y en alusión a ese espíritu que siempre la ha caracterizado: refugio en un pedacito de tierra rodeado por el mar, siempre dispuesta a acoger a cualquier persona que allí llegue, impulsada por el viento.
